La Fórmula 3. Siempre imprevisible. Más todavía en un circuito como Monza. Si alguien le hubiera dicho a Freddie Slater que iba a firmar una remontada de órdago para terminar segundo, probablemente no se lo habría creído. Pero eso es exactamente lo que ha ocurrido.
El británico ha sabido aprovechar cada oportunidad que le ha dado la carrera y, precisamente en la primera cita del fin de semana, donde más puntos podía perder, ha terminado maximizando el resultado.
No ha ganado, porque la victoria ha caído del lado de Taito Kato. Pero Slater ha vuelto a demostrar por qué llega a este tramo final de temporada como líder del campeonato. Ayer ya dio un golpe de efecto con la pole, la segunda de su temporada, y hoy ha sido capaz de transformar una decimotercera posición de salida en un segundo puesto. Una remontada que vale mucho más que una simple posición.
El viernes, Slater aprovechó una clasificación en la que Ugo Ugochukwu y Théophile Naël fallaron por completo. El británico se llevó la pole y abrió una oportunidad importante para intentar dejar el campeonato visto para sentencia en Monza. El sábado, sin embargo, le tocaba remontar. Y vaya si lo ha hecho.
Fernando Alonso ha vuelto a manifestar su descontento con la Fórmula 1 actual, hasta el punto de volver a insistir que es incluso más importante para su futuro la dirección que tome el deporte que el rendimiento actual del Aston Martin.
La carrera empezó con uno de esos incidentes que obligan a cambiar los planes desde el primer momento. Fernando Barrichello y Tuukka Taponen se tocaron y ambos quedaron fuera de combate. El primer coche de seguridad apareció en pista y el grupo volvió a compactarse.


