Con su victoria ante Jordania ponen fin a una racha de casi cuarenta años sin celebrar un triunfo en una cita mundialista. El país asiático, principiante en la competición, mereció mucho más pero la efectividad austriaca de cara a portería decantó un partido que nos dejó 2 tantos de bandera. El primero, con el que los europeos se adelantaron en el marcador, fue un sublime disparo de Romano Schmid que la puso en la escuadra desde fuera del área.










